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'Anónima': Sororidad delante y detrás de cámara


Eréndira Ibarra, Bárbara Arredondo y Natasha Ybarra-Klor crearon una casa productora con la cual buscan impulsar el talento de la mujer en la industria del entretenimiento.

Por Ivett Salgado / Milenio

Visibilizar y enaltecer la voz de la mujer en la industria del entretenimiento es lo que Eréndira Ibarra, Bárbara Arredondo y Natasha Ybarra-Klor buscan con Anónima, la casa productora que fundaron tras la pandemia para lanzar distintos proyectos a partir del próximo año. El nombre de la casa productora surge para hacer justicia a aquellas voces de mujeres que, por años, han sido anónimas y han estado subrepresentadas en el cine y la televisión; de ahí la urgencia por crear un espacio seguro y de oportunidad para hacer eco de sus voces.


“Hay una sensación de urgencia detrás de este proyecto, surge de una necesidad de generar narrativas que puedan enaltecer y regenerar el tejido social, porque creemos que el arte es el vehículo de la transformación real”, comentó Eréndira Ibarra, en exclusiva para MILENIO.


“Gestamos esta forma de trabajo como un espacio seguro, no solo para expresarnos libremente, sino también para escuchar con más claridad las voces de las mujeres que queremos enaltecer”, agregó la actriz y productora sobre el concepto que engloba a Anónima. Anónima suma a profesiones de la industria audiovisual, entre ellas la novelista mexicana Brenda Lozano, la actriz y directora mexicana Ángeles Cruz, la actriz y guionista argentina Marina Glezer, la directora española Elena Gallén y la productora boliviana Gabriela Maire.


“Estamos en un momento histórico importante para las mujeres, eso me da esperanza, porque quiere decir que estamos listas, para exigir cambios, y también para acompañarnos y hablar de los temas correctamente”, explicó la productora y activista Bárbara Arredondo. “La sororidad se tiene que ver delante y detrás de pantalla, no es una tendencia, es abrir la puerta para las otras mujeres, y hoy tenemos aliadas en todas las áreas, escritoras, directoras y fotógrafas, eso habla mucho de lo que somos, porque no estamos solas”, agregó. Entre los proyectos que lanzarán el próximo año destaca la adaptación de Brujas, una novela de Brenda Lozano, quien sin saberlo inspiró esta iniciativa, “Eréndira y Bárbara conectaron con una de sus novelas y me pidieron que la adaptara”, explicó Natasha Ybarra-Klor.

“Comenzamos con una novela, y al paso de los días nos surgieron 17 oportunidades más de la literatura en español creada por mujeres, comenzamos a hablar con directoras y escritoras y ahora estamos en ese momento perfecto para formalizar con Anónima”, agregó. Etapa de deconstrucción Llegar a este punto con Anónima requirió de tiempo, y sobre todo de una deconstrucción paulatina de sus fundadoras, que día a día se cuestionan y cuestionan a otros sobre las nuevas narrativas que, lejos de seguir retratando el mismo estereotipo de mujeres, las enaltezca.


“Ha sido una transición hermosa y natural, comenzó a raíz de la pandemia esa búsqueda activa, desde cosas muy simples. Escuchaba música de puros hombres; así que, mi meta era: por cada hombre debía escuchar tres mujeres, lo mismo en la literatura”, comentó Eréndira. En el caso de Natasha, “a mí me tocó escribir telenovelas más clásicas, Las Aparicio no tan clásica, pero me tocó un mundo en el que nuestras historias eran de mujeres víctimas de sus circunstancias, con la llegada de las plataformas se abrió una oportunidad de contar historias de mujeres verdaderamente protagonistas, que no son víctimas y que accionan. Esa transformación, como mujer escritora, me desarticuló en muchos sentidos”, agregó. Natasha comentó que, incluso con las empresas de entretenimiento más progresistas en términos de género, se sigue aprendiendo, se sigue modificando el discurso, “todo el tiempo nos detenemos a aclarar cosas, un proyecto nos dejó en evidencia con ejecutivos y escritores”.


“Estábamos estableciendo un estándar doble, en el que el protagonista podía ser y hacer cosas que si la protagonista hacía la demonizábamos, eso requiere de un cuestionamiento diario, desde quienes escribimos, hasta los ejecutivos, directoras, actrices, directoras”, agregó. Predicar con el ejemplo Una de las experiencias que marcó el camino profesión al y personal de Eréndira Ibarra fue su cercanía a Lana Wachowski, desde Sense8 el ejemplo de su trabajo dejó huella en la mexicana y su deseo de replicar lo que vivió se intensificó con Matrix Resurrections. “Una de mis grandes ilusiones con Anónima es llegar al set y verlo dignamente representado, es mi sueño y sé que es posible, lo he visto en el set de Lana a escalas mayores, lo hablamos cuando se estrenó Matrix, el mundo estaba dignamente representado”, comentó.


“En este camino, me pareció curioso que nos encontramos con este muro de “ya hemos hablado mucho sobre ciertos temas como el feminicidio”, pero me preguntó quién dirige, quién escribe y volvemos a la raíz del problema, podemos hacerlo porque nos toca”, agregó. Para Bárbara Arredondo el reto principal con Anónima ha sido, “entender cómo funciona la industria del entretenimiento, porque no sólo es la intención, es saber por dónde comenzar y cómo hacerlo y no podría tener mejores socias para hacerlo”.


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